Santa Cena

La Santa Cena fue instituida por Jesucristo la noche en que fue entregado para ser crucificado. Aún cuando la Santa Cena se ha venido celebrando por casi dos mil años, hay muchas personas que no han entendido el mensaje principal de lo que ella significa.  Existen miles y miles de cristianos que piensan que no pueden participar en la Santa Cena porque creen que no son dignos.  Debido a este error hay muchos creyentes que se sienten condenados y culpables ante Dios en el momento en que se celebra la Santa Cena en sus iglesias.

De manera que es muy importante entender lo que la Santa Cena significa ya que de esto depende nuestra actitud y experiencia durante la celebración.

Es muy común en las iglesias pensar que algunas personas son dignas de tomar la Santa Cena y otras no lo son.  Generalmente se piensa que si un cristiano ha pecado o anda en pecado, ese cristiano no es digno de tomarla.  La realidad es que todos pecamos de una manera u otra.  Pero precisamente es el mensaje de la Santa Cena lo que nos da esperanza y confianza a participar de ella mientras que reconocemos nuestros pecados y faltas.

El Espíritu Santo nos enseña que el sacrifico de Cristo en la cruz perdonó todos nuestros pecados; pasados, presentes, y futuros.  De manera que cuando celebramos la Santa Cena, no es para pedir perdón por nuestros pecados, sino para dar gracias por el perdón de nuestros pecados. 

El apóstol Pablo en 1 Corintios 11:17-34 habla de la Santa Cena y trata de corregir un problema que existía en la iglesia de Corinto.  Esto es algo que podemos notar:

  •  Los hermanos de Corinto tomaban mucho vino al punto de que terminaban borrachos.
  • Algunos se comían toda la comida y no esperaban a los que llegaban después.
  • Al hacer esto estaban menospreciando la iglesia de Dios o el Cuerpo de Cristo y avergonzaban a los que no tenían nada que dar.
  • Tal parecía que lo único que a algunos les importaba era comer y beber y se olvidaban de lo que estaban celebrando (no discernían).
  • Pablo dice que esta manera de actuar no es la manera digna de participar de la Cena del Señor.
  • El desorden era tanto al grado de que algunos se enfermaban y aún otros habían muerto.
  • Pablo exhorta a los Corintios a que se examinen o juzguen a sí mismos para que así no sean juzgados por los demás.
  • Si un cristiano no se examinaba a sí mismo el Señor lo disciplinaba por medio de los otros creyentes.
  • Cuando otros creyentes juzgaban a los que no participaban de la Santa Cena dignamente, lo que Dios estaba haciendo era evitar que ese cristiano fuera condenado con el mundo.
  • La recomendación del apóstol fue que “si alguno tuviere hambre, coma en su casa”.  De esta manera no habría problema.

 

Como podemos ver, el problema de la iglesia en Corinto es difícil que se repita con nosotros el día de hoy ya que generalmente cuando celebramos la Santa Cena no usamos alcohol ni tenemos comida.
Al participar de la Santa Cena, cuidemos que no caigamos en el error de los de la iglesia de Corinto.  Recuerde que el énfasis de la celebración no es la comida ni la bebida, sino el significado de la celebración.

Generalmente los creyentes que no participan de la Santa Cena es porque saben que han cometido un pecado o pecados.  Y piensan que esto los hace indignos de participar.  Pero esto es estar ciegos al significado de lo que están celebrando, ¡el perdón total de los pecados!  Todos los creyentes que reconocen que pecan o que han pecado son personas que debieran venir con corazones quebrantados, llenos de gratitud al Señor por haberlos perdonado hace más de dos mil años.

En Nueva Vida creemos que todos pueden, pero no para todos tendrá el mismo significado.  Todos los que han nacido de nuevo por medio del Espíritu Santo, éstos entienden lo que significa participar de la Santa Cena.  Mientras que los que no han nacido de nuevo pueden participar (y lo hacen) pero en realidad para ellos es solo un rito religioso, sin ningún significado profundo.

Si te dispones hoy a tomar la Santa Cena, dispón hoy tu corazón al Señor, pinta tu rostro de gozo y alegría y disponte a celebrar a tu Creador, el Dios que no escatimó ni a su propio Hijo con el objetivo de verte libre, restaurado y sobre todo, de vuelta a casa.

 

 

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